¿Contratarías a un abogado por lo que dice o por el número de seguidores que tiene en las redes sociales?

Este artículo es una reflexión sobre la forma en que actuamos los abogados en las redes sociales, los mensajes que directa o indirectamente estamos dando y sobre las posibles consecuencias de esta actuación.

Estas reflexiones las he convertido en preguntas que incluyo en los siguientes puntos.

Tiempo de dedicación

Envidio mucho a los compañeros que pueden dedicar tardes enteras durante la semana laboral para participar en debates doctrinales sobre temas jurídicos. Cuando llega el fin de semana, la mayoría de las veces el debate ya se ha enfriado y participar puede ser extemporáneo o repetitivo, porque muchos argumentos han perdido actualidad o ya han quedado agotados.

La pregunta es si nuestros clientes potenciales pueden interpretar negativamente ese tiempo de dedicación.

Dicen que uno de los elementos que analiza el big data y CRM social de la banca en EEUU es el tiempo de dedicación del cliente en las redes sociales. Si un cliente que se pasa el día publicando opiniones o contenidos de terceros solicita una hipoteca existe el riesgo de que el banco interprete que no tiene trabajo o que lo va a perder por su absentismo presencial, y le deniegue la hipoteca.

¿Puede un cliente potencial sentirse atraído inicialmente por un abogado muy activo en las redes sociales y después descartarlo por considerar que no tiene mucho trabajo o que no va a atender correctamente sus asuntos si da prioridad a los debates online?

El cliente puede interpretar que el abogado tiene una gran capacidad de delegación pero también que tiene una gran adicción.

En cualquier caso, por mucho que delegues, si tienes éxito profesional, muchos clientes requerirán tu implicación y presencia y acabará quedándote poco tiempo para las redes, por lo que existe el riesgo de que el cliente interprete que el abogado que se pasa el día en Twitter está realmente ocioso. Especialmente si habla de cualquier cosa que no sea su especialidad.

Posicionamiento

Todo sector de actividad y toda especialidad acostumbra a tener dos partes enfrentadas: la oferta y la demanda. 

Lo primero que hicimos la mayoría de los abogados durante los primeros años de nuestra carrera profesional fue escoger la especialidad y la parte a la que ibas a defender. El bando, si queremos llamarle así. 

En propiedad intelectual podías escoger a las empresas productoras de contenidos o a los consumidores, en laboral, a la empresa o al trabajador, en protección de datos al responsable del tratamiento o al interesado. Defender a las dos partes genera problemas de posicionamiento, problemas similares a los de los abogados generalistas.

Y si decidías que ibas a defender los intereses de las empresas, tenías que elegir el segmento: gran empresa o PYME, ya que la problemática y las soluciones a aplicar eran totalmente distintas.

Pregunta 1: ¿Los abogados tenemos una estrategia clara de posicionamiento en las redes sociales?

Pregunta 2: ¿Se evidencia en nuestros comentarios si hemos tomado partido a favor de la oferta o de la demanda?

Los parámetros de valoración del éxito en las redes sociales deberían tener en cuenta el tipo de posicionamiento que ha escogido el abogado. Por ejemplo, para un abogado que ha decidido posicionarse a favor de la empresa en una especialidad como la propiedad intelectual será un éxito que le sigan más de 500 empresas o más de 2000 usuarios asociados profesionalmente a la oferta. Salvo que adicionalmente se dedique a la farándula, que es como llamo a hacer “news surfing”, es decir opinar sistemáticamente sobre todos los temas que son tendencia del momento.

Todos sabemos que publicar diariamente múltiples opiniones sobre todos los trending topics del día es una estrategia que nos asegura más de 10.000 seguidores en poco tiempo, pero nos aparta de nuestros objetivos profesionales, salvo que éstos sean intentar vivir de la publicidad. Si hiciésemos un análisis de las tipologías de seguidores de un abogado dedicado a la farándula veríamos que la cantidad en este caso no es sinónimo de calidad en términos de posicionamiento profesional del despacho.

En materia de propiedad intelectual y derecho digital destaca el caso de éxito de David Bravo, que se posicionó claramente como defensor de la demanda y supera actualmente los 400.000 seguidores. 

Un abogado que desee posicionarse a favor de los interesados en materia de protección de datos y derecho a la intimidad debería superar estas cifras para poder considerarse un caso de éxito, ya que la percepción de las amenazas que hoy en día se ciernen sobre los usuarios de Internet en materia de privacidad es muy superior a la que existe en materia de propiedad intelectual.

Si el análisis de los seguidores y de la audiencia demuestra que el abogado ha conseguido una respuesta homogénea, que es coherente con su estrategia de posicionamiento, deberá existir también una respuesta proporcionada en la entrada de clientes y proyectos.

Otro ratio importante es el del esfuerzo realizado para conseguir un seguidor, es decir, el coste de cada seguidor. Podemos calcular, por ejemplo, el número de tuits que ha costado tener un seguidor para medir el interés que generan nuestros tuits. De esta manera, un abogado que ha publicado 192.100 tuits y tiene 21.400 seguidores ha realizado un esfuerzo de casi 9 tuits por seguidor y un abogado que ha publicado 1.700 tuits y tiene 3.400 seguidores ha realizado un esfuerzo de 0,5 tuits por seguidor.

Contradicción entre creencias e intereses

Un par de preguntas relacionadas con el punto anterior serían las siguientes:

¿Los abogados estamos publicando en las redes sociales opiniones coherentes con nuestra estrategia de posicionamiento?

¿Qué pasa cuando nuestras creencias no coinciden con los intereses de las empresas que queremos que contraten nuestros servicios?

Es muy importante que nuestras creencias en relación a nuestra especialidad coincidan con los intereses de la parte del mercado que hemos decidido defender, ya que, en caso contrario se va a notar que no somos sinceros en nuestras opiniones y manifestaciones.

Puede darse el caso de que nuestros argumentos en materia de protección de datos vayan dirigidos a la defensa de los derechos de los interesados. No hay nada más legítimo. Pero si nos posicionamos de forma sistemática como evangelistas de la privacidad, no podremos quejarnos de que facturamos poco a las empresas.

Podemos tener muchos seguidores con intereses contrapuestos a nuestra interpretación de la norma, porque quieren saber “lo que piensa el enemigo” para estar preparados cuando deban defender los intereses contrarios. Dicen que Patton leyó y analizó el libro de estrategia escrito por Rommel en el que explicaba los fundamentos de la Blitzkrieg. Pero no creo que Rommel estuviese contento de sumar a Patton a su lista de followers.

También puede darse el caso de una empresa que nos contrate para que hagamos de abogados del diablo e interpretemos lo peor que le puede pasar si realiza una campaña de marketing de una manera o de otra. 

También puede haber empresas súper garantistas que quieran asegurar los máximos niveles de cumplimiento de las interpretaciones más conservadoras de la ley, a pesar del impacto que ello tenga en el negocio.

Pero por regla general, si dirigimos nuestra oferta a las empresas, nuestro asesoramiento no puede ir reñido con el negocio, y menos en estos tiempos. Un asesoramiento excesivamente prudente o conservador es lo que menos dificultad entraña para un abogado y por lo tanto, cotiza a la baja. 

El mérito de un abogado, la aportación que más puede valorar una empresa es justamente la de encontrar una solución que sea a la vez garantista y posibilista, es decir, que no provoque pérdidas al negocio. Encontrar el punto de equilibrio entre el negocio y el cumplimiento es la habilidad que nuestros clientes esperan de nosotros. 

Y tal vez la defensa a ultranza de la posición del regulador o de la autoridad del control no es la mejor forma de convencer a nuestra audiencia de que somos los candidatos idóneos para defender sus intereses.

Es evidente que si nuestro cliente ideal son las empresas de un determinado sector de servicios online, no podemos decir constantemente que sus usuarios son seres indefensos amenazados por el apetito insaciable de datos de las empresas de ese sector.

Otro riesgo de dejarse llevar por las creencias y no por los intereses de tus clientes es que en una negociación o en un procedimiento judicial la parte contraria se apoye en tus propios argumentos o demuestre la incoherencia de tu planteamiento aportando como prueba tus propios artículos. Esto ya ha ocurrido en numerosas ocasiones, y hay mil formas de explicarlo como punto de vista doctrinal, pero es muy posible que no tengas escapatoria si eres un experto de reconocido prestigio, un líder de opinión con miles de seguidores que coinciden con tus criterios en las redes sociales. 

Discrepancia entre el conocimiento supuesto y el real

Los abogados mediterráneos tenemos en común que somos capaces de considerarnos expertos en una materia tras unos meses de estudio o de práctica.

Y esto se nota mucho en las redes sociales, donde cualquier aprendiz puede sacar pecho y en unos segundos poner en duda los planteamientos que llevas años trabajando. Porque las redes sociales eliminan el respeto que genera un debate presencial.

También amplifican y fijan en el tiempo las respuestas que damos a esas provocaciones, publicando opiniones de forma vehemente tras segundos de reflexión y a veces contaminados por la soberbia, el orgullo herido o un ego excesivo.

Todos tenemos que reconocer que en alguna ocasión nos hemos dejado llevar por la efervescencia del debate y hemos publicado interpretaciones poco meditadas y con una extensión limitada en número de caracteres. Pero si lo que queremos es que se nos valore como profesionales eso es lo último que tenemos que hacer. 

Claro que podemos ver las redes sociales como un divertimento o como un ejercicio dialéctico apasionante, donde hoy podemos defender una tesis y mañana otra, pero si tenemos una estrategia clara de posicionamiento, debemos medir nuestras palabras y ser coherentes con el conocimiento y la experiencia que se asocia a nuestro perfil.

Los más jóvenes pueden retarnos como si estuviésemos en la calle principal de Dodge City, pero ellos no tienen nada que perder en ese momento de su carrera. Aspiran a mejorar su reputación si ganan un debate con un profesional con más experiencia.

Justamente el conocimiento y la experiencia son los que más nos hacen dudar. Está claro que cuanto más sabes más dudas. En cambio, todos tenemos un cuñado que sabe más que nadie de los problemas del país y de cómo solucionarlos. Recuerdo un debate el LinkedIn, al principio de la pandemia, en el que un compañero se sintió molesto porque le dije que ni él ni yo sabíamos cuáles eran las medidas preventivas más eficaces para combatir el Covid-19. Él respondió airado, diciendo que tenía muchos médicos en la familia. Supongo que unos meses después reconocerá que ni teniendo varios permios Nobel en medicina en la familia podría haber previsto todo lo que ha pasado.

Hay debates enriquecedores, en los que podemos aprender mucho, aunque pensemos que lo sabemos todo. Y otros que son una absoluta pérdida de tiempo, porque sabes desde el principio que nadie va a renunciar a sus creencias y se puede considerar que dar la razón al otro es una rendición.

Es importante tener en cuenta la discrepancia que puede darse en los demás y en nosotros mismos entre los conocimientos que pensamos que tenemos y los que en realidad tenemos. Tenemos que medir bien el tamaño de esa discrepancia antes de empezar a hablar.

Las redes sociales amplifican esta discrepancia y la fijan en el tiempo, de manera que todos podemos ser etiquetados por nuestras audiencias y nuestros clientes potenciales en función de nuestros conocimientos reales y de nuestra actitud en relación a ellos. Cabe reconocer en este punto el esfuerzo de los que, gracias a su capacidad dialéctica, son capaces de sacar el máximo rendimiento a sus escasos conocimientos. Y de los que, sabiendo mucho, no son capaces de mantener un debate y salir mínimamente airosos.

Considero que todos deberíamos hacer el esfuerzo de identificar en qué fase de la curva del conocimiento estamos antes de empezar a hablar de algo. Existe un sesgo cognitivo al que llaman el efecto Dunning-Kruger, según el cual los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un sentimiento de superioridad ilusorio, considerándose más conocedores de la materia debatida que otras personas más preparadas. Este efecto se produce al medir incorrectamente su conocimiento por encima de lo real. 

Si analizamos el gráfico que representa la relación entre la confianza en nuestro conocimiento y nuestras competencias reales, veremos que, según esta tesis, la primera aproximación a una materia o rama del conocimiento genera un incremento inmediato en nuestra confianza o en la percepción de nuestro nivel de dominio de la materia. La zona más alta de esta primera curva ascendente recibe el nombre del “monte de la estupidez”. En ese punto demuestras con tus comentarios lo atrevida que puede llegar a ser la ignorancia.

Es lo que les ocurre a los conductores novatos, que se comportan como si hubiesen nacido para conducir un F1, hasta que tienen el primer susto. 

Una persona que no esté afectada por este sesgo cognitivo se dará cuenta rápidamente de lo mucho que le queda por aprender y caerá en el llamado “valle de la desesperación”, en el que estará un buen tiempo hasta que, poco a poco, vaya adquiriendo conocimientos y experiencia y acabe recuperando la percepción de dominio de la materia, que en este caso será real, pero que no le impedirá tener más dudas que cuando sabía menos.

Cuando identificamos a un compañero afectado por este sesgo cognitivo en un debate, es recomendable evitar el enfrentamiento o aplicar el mismo protocolo que utilizamos con nuestro cuñado “fake news” o “seudowikipédico” en la comida de Navidad, transmitiéndole las dudas que genera su planteamiento e invitándole a reflexionar de manera conjunta. En este vídeo se explica de forma muy sencilla cómo evitar el choque de trenes, aunque, en la mayoría de los casos, no es necesario influir en el otro ni convencerlo de nada.

El RGPD construye el paradigma del efecto Dunning-Kruger, ya que el escaso tiempo transcurrido desde su aplicación efectiva nos coloca a todos, incluidas las autoridades de control, en el valle de la desesperación y seguimos abriendo camino en las áreas que todavía quedan sin consolidar. De ahí la iniciativa del GDPR Hacks

Sin embargo, las redes sociales estás llenas de expertos absolutamente convencidos que han alcanzado el sagrado estado de gurú.

Control de temperatura en los puntos de entrada a España

El BOE de hoy publica la Resolución de 29 de junio de 2020, de la Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación, relativa a los controles sanitarios a realizar en los puntos de entrada de España.

Esta resolución establece que todos los pasajeros que lleguen a España por vía aérea o marítima deberán someterse a un control sanitario antes de su entrada en el país. Dichos controles podrán incluir la toma de temperatura, un control documental y un control visual sobre el estado del pasajero.

El control de temperatura se realizará de modo rutinario con el fin de identificar viajeros con fiebre.

Se establece como límite de detección una temperatura igual o superior a 37,5 ºC.

La toma de la temperatura debe hacerse mediante termómetros sin contacto o por cámaras termográficas.

No se almacenarán datos personales ni las imágenes captadas por las cámaras termográficas, debiendo garantizarse la privacidad del pasajero en todo momento.

Las compañías navieras, bajo la supervisión de Sanidad Exterior, podrán tomar la temperatura a los pasajeros en viaje internacional antes de su llegada a puerto español, siguiendo lo establecido en este apartado.

En lo que se refiere al control documental, todos los pasajeros con origen en cualquier aeropuerto o puerto situado fuera del territorio español, deberán de cumplimentar un formulario de salud pública, cuyo contenido se adjunta como anexo I de la resolución.

El proceso de cumplimentación del formulario se hará por vía electrónica, de tal manera que todas las personas que vayan a viajar a España deberán cumplimentarlo antes de iniciar su viaje a través de la dirección de internet: http://www.spth.gob.es, o en mediante la aplicación gratuita SPAIN TRAVEL HEALTH-SpTH.

Una vez finalizado el formulario el pasajero obtendrá un código QR, que deberá presentar a su llegada a España.

Aquellos pasajeros con una temperatura superior a 37,5 ºC, o aquellos que en base a la información contenida en el formulario de salud pública, o tras el control visual se sospeche que pudieran padecer COVID-19 u otra patología transmisible, serán sometidos a una nueva evaluación sanitaria, con el fin de determinar si existe sospecha de riesgo para la salud pública. Dicho control secundario incluirá una nueva toma de la temperatura y una evaluación de su estado clínico y epidemiológico.

En el caso de que tras la nueva evaluación sanitaria, se confirme la sospecha de que el pasajero pudiera padecer una patología que pudiera suponer un riesgo para la salud pública, se activarán los protocolos de alerta sanitaria establecidos para, en coordinación con las autoridades sanitarias de las comunidades autónomas, proceder a su derivación a un centro sanitario. Para ello, la autoridad sanitaria podrá solicitar la colaboración de otros organismos implicados.

Nuevo procedimiento de detección de casos sospechosos de COVID-19 en el ámbito laboral publicado por el Ministerio de Sanidad

La última versión del Procedimiento de actuación para los servicios de prevención de riesgos laborales frente a la exposición al SARS-CoV-2, publicado por el Ministerio de Sanidad aporta, en relación al anterior, las siguientes novedades:
1. Se introduce un nuevo procedimiento de detección, notificación, estudio y manejo de casos y contactos.
2. Se amplia la lista de trabajadores especialmente sensibles.
3. Se añade una guía de gestión de la vulnerabilidad.

Nuevo procedimiento de detección, notificación, estudio y manejo de casos y contactos (Resumen)

El Ministerio de Sanidad establece en este procedimiento que los profesionales del servicio sanitario del servicio de prevención de riesgos laborales serán los encargados de establecer los mecanismos para la detección, investigación y seguimiento de los casos y contactos estrechos en el ámbito de sus competencias, de forma coordinada con las autoridades de salud pública. Las Comunidades y las Ciudades Autónomas establecerán los procedimientos y circuitos a seguir en cada caso.

El objetivo de la vigilancia en la etapa de transición es la detección precoz de cualquier caso que pueda tener infección activa y que, por tanto, pueda transmitir la enfermedad.

Se considera caso sospechoso de infección por SARS-CoV-2 a cualquier persona con un cuadro clínico de infección respiratoria aguda de aparición súbita de cualquier gravedad que cursa, entre otros, con fiebre, tos o sensación de falta de aire. 

A todo caso sospechoso de infección por el SARS-CoV-2 se le realizará una PCR (u otra técnica de diagnóstico molecular que se considere adecuada) en las primeras 24 horas.

Los casos sospechosos se notificarán de forma agregada y diaria y los casos confirmados serán de declaración obligatoria urgente. 

Todos los casos sospechosos se mantendrán en aislamiento a la espera del resultado de la PCR y se iniciará la búsqueda de sus contactos.

En los casos que no requieran ingreso hospitalario, se indicará aislamiento domiciliario. El aislamiento se mantendrá hasta transcurridos tres días desde la resolución de la fiebre y del cuadro clínico con un mínimo de 14 días desde el inicio de los síntomas. En los casos asintomáticos el aislamiento se mantendrá hasta transcurridos 14 días desde la fecha del diagnóstico. El seguimiento será supervisado hasta el alta médica de la forma que se establezca en cada Comunidad Autónoma.

En el momento que se detecte un caso sospechoso se iniciarán las actividades de identificación de contactos estrechos. El periodo a considerar será desde 2 días antes del inicio de síntomas del caso hasta el momento en el que el caso es aislado. En los casos asintomáticos confirmados por PCR, los contactos se buscarán desde 2 días antes de la fecha de diagnóstico.Cualquier persona asintomática que cumpla la definición de contacto estrecho de un caso confirmado deberá ser informada y se iniciará una vigilancia activa o pasiva, siguiendo los protocolos establecidos en cada Comunidad Autónoma.Los contactos estrechos de casos confirmados realizarán cuarentena domiciliaria durante 14 días desde la fecha de último contacto con el caso.

El procedimiento completo se encuentra en el documento publicado por el Ministerio de Sanidad.

Trabajador especialmente sensible

Con la evidencia científica disponible a fecha 18 de mayo de 2020 (Información científica-técnica sobre el COVID-19, del Ministerio de Sanidad; ECDC; CDC), el Ministerio de Sanidad ha definido como grupos vulnerables para COVID-19 las personas con:

  1. Enfermedad cardiovascular, incluida hipertensión.
  2. Enfermedad pulmonar crónica.
  3. Diabetes.
  4. Insuficiencia renal crónica.
  5. Inmunodepresión.
  6. Cáncer en fase de tratamiento activo.
  7. Enfermedad hepática crónica severa.
  8. Obesidad mórbida (IMC>40).
  9. Embarazo.
  10. Mayores de 60 años.

Establecimientos abiertos al público

En los establecimientos abiertos al público se atenderá a las siguientes consideraciones:

  1. El aforo máximo deberá permitir cumplir con las medidas extraordinarias dictadas por las autoridades sanitarias, concretamente con el requisito de distancias de seguridad.
  2. Cuando sea posible, se fomentará la habilitación de mecanismos de control de acceso en las entradas de los locales. Este control de acceso debe garantizar el cumplimiento estricto del aforo máximo calculado para esta situación extraordinaria.
  3. Cuando sea de aplicación, se establecerán medidas para organizar a los clientes que permanezcan en el exterior del establecimiento en espera de acceder a él cuando lo permita el aforo. Todo el público, incluido el que espera en el exterior del establecimiento, debe guardar rigurosamente la distancia de seguridad.
  4. Se informará claramente a los clientes sobre las medidas organizativas y sobre su obligación de cooperar en su cumplimiento.

Competencia en la toma de decisiones sobre las medidas preventivas a adoptar

Cualquier toma de decisión sobre las medidas preventivas a adoptar en cada empresa deberá basarse en información recabada mediante la evaluación de riesgo de exposición específica que se realizará siempre en consonancia con la información aportada por las autoridades sanitarias.

Corresponde a las empresas evaluar el riesgo de exposición en que se pueden encontrar las personas trabajadoras en cada una de la tareas diferenciadas que realizan y seguir las recomendaciones que sobre el particular emita el servicio de prevención, siguiendo las pautas y recomendaciones formuladas por las autoridades sanitarias.

Cualquier medida de protección debe garantizar que proteja adecuadamente al personal trabajador de aquellos riesgos para su salud o su seguridad que no puedan evitarse o limitarse suficientemente mediante la adopción de medidas organizativas, medidas técnicas y, en último lugar, medidas de protección individual. Todas las medidas anteriores se podrán adoptar simultáneamente si las condiciones de trabajo así lo requieren.

El daño que la relación laboral ha hecho en el sector de la abogacía (Episodio 2)

Los efectos negativos que estoy atribuyendo a la relación laboral pueden provenir también de la suma de otros factores, como los que he comentado en la entrega anterior: la educación, la pertenencia a una determinada generación o la escala de valores, pero en mi opinión, la relación laboral ha contribuido a acentuar estos efectos.

No digo que la relación laboral sea un tipo de relación inidónea para los despachos de abogados, sino que puede haber sido la base de un cambio cultural que ha afectado al carácter, a la motivación, a la creatividad y al sistema de asunción de riesgos de los profesionales que han desarrollado su carrera en ese marco contractual.

Por eso, cuando hablo de abogado asalariado me refiero al abogado que asume el corsé de salariado y que se comporta como un asalariado autolimitado, a pesar de haber escogido lo que antes llamábamos el ejercicio “libre” de la profesión.

Ajenidad de riesgos: la teoría y la realidad

Una de la características que definen la relación laboral es la ajenidad de riesgos. Da la impresión de que muchos abogados asalariados se lo han creído.

Muchos abogados trabajan con la falsa percepción de que todos sus errores los asume el despacho. Y es cierto en parte. Pero existen algunas diferencias entre la responsabilidad de un profesional que lleva el asunto de un cliente de forma inadecuada y la de un trabajador asalariado que comete un error en el ensamblaje de un producto.

Prueba de ello es que todos los abogados colegiados tienen un seguro de responsabilidad civil individual, y que en el Código Penal existen delitos relacionados con la negligencia y el secreto profesional, cuya comisión se atribuye al abogado y no al despacho.

El esquema basado en categorías profesionales tiene como objetivo asegurar la calidad del trabajo a través de la supervisión en cascada  e impide que un profesional inexperto tenga un contacto directo con el cliente. Pero, ¿cuántas veces ha sucedido que, con las prisas o con esa falsa percepción de ajenidad de riesgos, el documento elaborado por un junior se ha leído en diagonal en el nivel superior, e incluso en el nivel superior al superior, y al final ha sido entregado al cliente sin una revisión profunda? ¿Y los documentos que incluyen datos de otro cliente?

Un atributo esencial del abogado asalariado es la dificultad para crear un documento desde cero, sin partir de un modelo. Es habitual que cuando un abogado recibe el encargo de un documento, lo primero que pregunte es dónde está el modelo, perpetuando la convicción de que forma parte de una cadena de producción en la que la creatividad no es un elemento esencial, y en la que cualquier defecto en el documento entregado al cliente tiene su origen en el modelo original o en una supervisión incompleta. 

Es evidente que hay excepciones, pero es difícil encontrar hoy en día un abogado joven que desde el principio se considere el máximo responsable de su trabajo, que disfrute creando un texto brillante a partir de una hoja en blanco y que piense que está trabajando para el cliente, y no para su superior. Es decir, que no redacte pensando que es un borrador sujeto a revisión, y que por lo tanto puede contener errores de planteamiento, faltas de ortografía o una redacción nefasta. Esto es exactamente lo que pasa cuando piensas que tu superior es un corrector en vez de un supervisor y que trabajas con una red de seguridad que te protege de cualquier riesgo.

El sentimiento de ajenidad

Pero lo que más desanima es que, sea cual sea el modelo de gestión: autoritario o participativo, distante o próximo, los abogados que han asumido el rol de asalariado no sienten que forman parte de un proyecto de futuro en el que tienen un papel decisivo. Las frases más valiosas y esperadas son las que empiezan por: “He pensado que podríamos…”. Sin embargo es muy raro que se produzcan. La persona que las formula es, para mi, un socio en potencia.

Ello se une al ideal, inherente a las nuevas generaciones, de no estar más de dos o tres años en el mismo sitio. Es un ideal que parece importado directamente del Silicon Valley, y es verdad que es la mejor forma de salir de la zona de confort que genera un trabajo estable, pero siempre se ha valorado negativamente un CV con muchos empleos de corta duración. Y un profesional que no piensa estar mucho tiempo en tu despacho será difícil que asuma un nivel de compromiso suficiente para alejarlo del sentimiento de que el proyecto no es ni será nunca suyo. Tengo pocas esperanzas de que, en la etapa post-covid, los profesionales jóvenes abandonen ese rol de “visitante” o de nómada, que tanto ha contribuido a incrementar los índices de rotación de los despachos, y de que asuma un mayor nivel de compromiso con el proyecto del que forma parte. 

Me abstengo de dar mi opinión sobre el abogado mercenario, porque es sabido que un profesional que entra por dinero, por dinero se va, y que si el único vínculo que tiene con el despacho es el salario, nunca alcanzará el nivel de compromiso esperado. Es mejor no contratarlos, siempre que consigas identificarlos en el proceso de selección.

Cuanto mayor es el sentimiento de ajenidad, mayor es la falta de aportaciones y de asunción de responsabilidades. En el análisis de la crisis financiera de 2008 se debatió mucho sobre el sentimiento de ajenidad del riesgo (riesgo moral o moral hazard) del sistema financiero, que estaba seguro de que, fuese cual fuese su comportamiento, el Estado acudiría siempre a su rescate.

Ayer ponía el ejemplo del paquete de Amazon porque me imaginaba la cara que pondría un cliente, o nosotros mismos, si un abogado asalariado tratase un encargo de la misma manera: te informase de que ha recibido el mensaje, que empieza a trabajar en él, que estima poder entregarlo en cinco días, que te alerta de cualquier incidencia en el trabajo o en la previsión de entrega y que te sorprende gratamente entregándotelo un día antes a la fecha acordada. 

Ayer me comentaba una abogada joven que algunas de sus amigas están afectadas por un ERTE. Lo que le sorprendía era que, en vez de estar preparándose para la vuelta, afilando el hacha como te explican en las escuelas de negocios, le estaban enviando vídeos y payasadas de TikTok a todas horas. Después dicen que de esta crisis saldremos mejores y más fortalecidos. Si estos atributos se adquieren en TikTok, seguro que sí.

Los mecanismos que gestionan la atribución de responsabilidad sobre los éxitos y los fracasos parecen estar configurados en modo de externalización total cuando confundes un correctivo a tu carrera profesional con unas vacaciones. Y le llamo correctivo porque tu capacidad de seleccionar lo mejor para tu futuro tal vez no estaba activada en el momento en que decidiste la carrera a estudiar, la especialidad, el despacho, y lo más importante: tu contribución al despacho. Si en esos momentos cruciales de tu vida actuabas por inercia y tenías puesto el piloto automático o el salvapantallas, este es el resultado.

Pero tienes razón, estamos ante un cisne negro. Era difícil predecir una situación como ésta. Sólo te pido que nos preguntemos si podíamos haberlo hecho mejor.

Hay una carrera universitaria en la que los padres sólo pagan el primer año. Los restantes años los paga el alumno con la facturación de la start-up que tiene que crear durante el primer curso. No sé si ese es el camino, pero no estaría nada mal que los profesionales llegasen al mercado con un talante más emprendedor.

En el IMD te preguntan constantemente si vas a asumir un rol de creador o de consumidor. Activo o pasivo. Explorador o prisionero. Proactivo o reactivo. Para que nos entendamos: influencer o follower.

¿Qué eres tú?

Fotografía de Cristofer Jeschke obtenida en Unsplash

El daño que la relación laboral ha hecho en el sector de la abogacía (Episodio 1)

Bajo un título pesimista, un mensaje optimista para todos los abogados que con esta crisis van a descubrir que los clientes no caen del cielo ni se mantienen tratando sus proyectos peor que un paquete de Amazon.

Esta serie de artículos es una autocrítica sobre la forma en la que los despachos hemos seleccionado, formado y promocionado a los abogados durante los últimos 20 años.

Hace unos días un headhunter, que estaba aprovechando la caída del trabajo para mantener el contacto con sus clientes, me comentaba que había hablado con varios socios de despachos de distintos tamaños y que algunos de ellos estaban bloqueados, que no sabían cómo gestionar la situación actual. Llegamos a la conclusión de que, al margen del carácter inesperado de la actual crisis, el proceso de selección y promoción en los despachos no había tenido en cuenta algunos aspectos fundamentales del perfil de socio.

Me vino a la mente el caso de la presa de Tous, y la estrategia de defensa de los ingenieros imputados, que nunca pensaron que iba a llover tanto y habían basado el diseño de la presa en los índices pluviométricos de las décadas anteriores. O el caso de Fernando Alonso, que perdió un mundial por haber configurado una aerodinámica defensiva en una carrera que al final exigió una aerodinámica ofensiva.

Efectivamente, la configuración de los despachos actuales está basada en parámetros que han cambiado y es difícil adaptarse si estás acostumbrado a los automatismos: a abrir el grifo y que salga agua, a tocar un interruptor y que se ilumine la sala, a iniciar tu carrera en un despacho que tiene una cartera de clientes consolidada, o con un flujo de proyectos constante que proviene de tu red internacional.

¿Cómo hemos llegado a la situación actual? Vamos a analizar en diferentes entregas algunos de los factores que han contribuido a tener los despachos que nos merecemos.

De padres a socios

Es inevitable empezar reconociendo que las generaciones que hemos criado como padres son las que ahora están en edad laboral y las que en unos años controlarán un mercado en el que ya no estaremos. Las generaciones X, Y, Z, los nativos digitales, los millennials, son las generaciones que hemos educado en casa y que ahora están trabajando o van a trabajar en los despachos.

Su forma de trabajar y de ver a los clientes depende mucho de cómo los hemos educado, de las pocas miserias que han pasado y del nivel de esfuerzo que han tenido que invertir para conseguir cualquier cosa que ahora tengan.

Y parece que no hemos aprendido, porque seguro que en este momento hay miles de padres ayudando a sus hijos en las tareas escolares, gracias al tiempo extra de convivencia que ofrece el confinamiento.

Un proverbio indio dice que una persona se parece más a sus amigos que a sus padres, y es cierto, porque todos los intentos que cada generación ha realizado para educar a la que sigue han chocado siempre con el ADN y la personalidad colectiva de esa generación.

Tanta preocupación por entender a profesionales que anteponían los viajes y los amigos a su carrera profesional para que haya tenido que ser un virus el que los ha dejado dos meses en casa, sin viajes ni amigos y con mucho tiempo para reflexionar sobre su futuro profesional. Porque los que han sido víctimas de un ERTE muy probablemente se estarán formando para cambiar de especialidad, de despacho o de sector.

Los babyboomers, los de antes de la EGB y la ESO, siempre hemos pensado que llegaría un momento como éste para recuperar los viejos valores, pensando que eran mejores. La verdad es que ahora ya no sé si son mejores o no, pero si un socio se bloquea ante una situación inesperada, tiene que realizar una aportación extra de capital al despacho o pedir un préstamo para tener liquidez, es porque no hemos conseguido que desarrolle la habilidad de adaptarse al cambio, de gestionar la adversidad y de generar una reserva en los buenos tiempos, en vez de repartir todos los beneficios.

Hasta aquí esta primera entrega. En la próxima voy a hablar de los efectos de la relación laboral en los despachos, del sentimiento de ajenidad, y especialmente de la falsa percepción de la ajenidad del riesgo.

Foto de Billy Pasco obtenida en Unsplash

¿En qué casos el control de la temperatura es un tratamiento sujeto al RGPD?

El objetivo de esta hoja Excel es poder comparar los distintos tipos de tratamiento que se pueden realizar al aplicar el control de temperatura en una empresa.

Al cumplimentar o modificar los distintos factores que intervienen en la aplicación del control se puede advertir si estamos ante:

  1. Un tratamiento manual excluido del ámbito material del RGPD.
  2. Un tratamiento manual incluido en el ámbito material del RGPD.
  3. Un tratamiento automatizado incluido en el ámbito material del RGPD.

En el apartado GDPR Hacks de Campus Ribas podéis descargar la hoja Excel y manifestaros a favor o en contra de cualquiera de estas tres opciones, así como aportar argumentos que las refuercen o debiliten.

Sobre la estigmatización de los trabajadores con fiebre

Estos días se repite constantemente el mantra de la estigmatización, que se asocia al hecho de ver a alguien dando positivo en un control de temperatura.

En esta Excel destinada a comparar los efectos de los distintos controles Covid-19 en las empresas, intenté explicar que este argumento no ha tenido en cuenta todos los factores que deben ser valorados.

Entre los factores organizativos y humanos que deben ser analizados para valorar si hay riesgo de estigmatización de un trabajador con resultado positivo, destacan los siguientes:

  1. En una empresa pequeña, o en cualquier departamento de una gran empresa, todos sabemos los compañeros que están pasando la enfermedad o la han pasado, y no los estigmatizamos. Todo lo contrario, reciben nuestro apoyo, solidaridad y muchas muestras de aprecio.
  2. Normalmente, es el propio interesado o su familia el que comunica espontáneamente el contagio.
  3. Cuando se realiza un test PCR a un grupo de trabajadores y la empresa recibe el resultado NO APTO para trabajar de alguno de ellos, los compañeros del afectado no tenemos ninguna duda del motivo de la baja y no lo estigmatizamos. Todo lo contrario.
  4. La entrada gradual en las empresas y el sistema de turnos tienen el objetivo de que no se formen colas en la entrada, y que los controles de temperatura se puedan realizar de forma individual, o por grupos pequeños.
  5. Cuando hay un resultado positivo, nadie grita: “¡¡¡Otro compañero que viene a trabajar sin haberse tomado la temperatura en casa y poniéndonos en peligro a todos!!!”
  6. En los protocolos de actuación existe una obligación de secreto profesional que obliga a tratar los resultados positivos con la máxima discreción y confidencialidad.
  7. Los resultados positivos no son asociados automáticamente al Covid-19. 
  8. La fase siguiente del protocolo es verificar el origen de la fiebre por parte del servicio médico propio o externo.
  9. Ha habido información suficiente para saber que una persona con fiebre puede no tener el Covid-19. Todos sabemos que un trabajador con fiebre puede tener otras enfermedades. También sabemos que los compañeros que han dado positivo en un test podrían no tener el virus, porque los tests no son fiables al 100%. Ni al 80%.
  10. Ha habido información suficiente para saber que una persona con fiebre no puede entrar en un centro de trabajo. Todos sabemos que si tenemos fiebre no debemos ir a trabajar.

Ha habido información suficiente para saber que no estamos en la Edad Media, que ya no señalamos a los enfermos con una marca de apestado, y que un compañero que no viene a trabajar después de un control de temperatura, de un test Covid-19 o de una confirmación de la enfermedad, seguirá siendo nuestro compañero cuando pueda reincorporarse y que lo estaremos esperando para darle la más calurosa de las bienvenidas.

Imagen de Anton obtenida en Unsplash

Riesgos para los derechos y libertades en tiempos del Covid-19

En la sección GDPR Hacks de Campus Ribas encontrarás la hoja Excel que permite valorar el riesgo para los derechos y libertades de las medidas de prevención y contención del Covid-19.

Esta Excel sirve, además, para estas tres actuaciones:

  1. Análisis de riesgos previo a un tratamiento de datos.
  2. Evaluación de impacto.
  3. Valoración de los efectos de una brecha de seguridad

Puedes participar en el debate y realizar tus aportaciones para mejorar esta tabla.

Muchas gracias de antemano por tus aportaciones.

¿Por qué el control de la temperatura es el más utilizado por las empresas?

En este cuadro comparativo se analizan los distintos síntomas del Covid-19, indicando:

  1. Su visibilidad o posibilidad de medición.
  2. El sistema más adecuado para su medición.
  3. La viabilidad de verificar el síntoma de forma fácil y sistemática en el acceso a una empresa.

En este cuadro será actualizado con vuestras aportaciones y con el avance de los controles y las medidas de prevención de riesgos laborales.

Puedes participar en el debate y realizar tus aportaciones para modificar y actualizar el cuadro en la sección GDPR Hacks de Campus Ribas.

Actualmente, en Campus Ribas contamos con más de 600 profesionales que aportan su experiencia en el campo del derecho, la medicina y la prevención de riesgos laborales.

Muchas gracias a todos.

Datos de localización de las apps Covid-19

Me alegra poder comunicar la incorporación de Xavier Puig Soler al equipo de colaboradores y profesores de Campus Ribas.

Xavier Puig inicia su colaboración con este GDPR Hack 08 dedicado a los datos de geolocalización de las apps Covid-19.

El hack platea la pregunta: ¿Deben las AAPP solicitar consentimiento para el tratamiento de datos de localización?

Podéis encontrar este hack en la sección de GDPR Hacks de Campus Ribas.

Os invitamos a participar en el debate.