13ª Edición del Curso de Compliance Officer presencial intensivo (2 días)

Tengo el placer de anunciar que ya hemos llegado a la 13ª edición del Curso de Compliance Officer presencial intensivo, que tendrá lugar en nuestras oficinas en Diagonal 640 1C de Barcelona los próximos días 20 y 21 de octubre.

En esta convocatoria quedan libres cuatro plazas a fecha de hoy.

Como en la anterior edición, analizaremos a fondo la metodología a seguir en un proyecto de Compliance orientado a evidencias de cumplimiento.

Si deseas que te enviemos el programa, te ruego que nos lo comuniques enviando un mensaje a esta dirección: marc.casado@ribastic.com

Muchas gracias.

Nuevo proceso de selección

El próximo mes de octubre vamos a iniciar un nuevo proceso de selección para nuestro despacho.

En este proceso estamos interesados en los siguientes perfiles profesionales:

  • Asociado Senior – Compliance (Experiencia de más de 8 años)
  • Asociado Senior – Reglamento UE Protección de Datos (Experiencia de más de 8 años)
  • Asociado – Compliance (Experiencia de más de 4 años)
  • Asociado – Reglamento UE Protección de Datos (Experiencia de más de 4 años)

Los abogados interesados en participar en este proceso pueden enviar un mensaje a anna.canadell@ribastic.com con un enlace a su perfil en Linkedin. Esta fase finaliza el 1 de octubre de 2016. En la siguiente fase enviaremos la oferta completa a los preseleccionados.

La experiencia requerida se refiere a los años de ejercicio como abogado, valorándose los años de experiencia en la especialidad. Se valorarán también los perfiles que tengan a la vez las dos competencias de Compliance y Protección de Datos.

Muchas gracias.

La entrevista de salida como fuente de información para Compliance

Siempre hemos dicho que los canales éticos cuentan con numerosos obstáculos en los países mediterráneos. Desde el error de denominarlos canales de denuncias hasta el temor a su ineficacia, a las represalias, a las filtraciones y al estigma del delator.

Si en la entrevista de salida se consigue un clima de confianza y colaboración, la persona que va a causar baja en la empresa de forma inmediata no debería tener esos temores. El mensaje que recibe es claro: “Tu opinión puede ayudarnos a mejorar”.

Según los manuales de RRHH, los objetivos de la entrevista de salida pueden ser útiles para identificar áreas de mejora en distintos ámbitos organizativos y ello es perfectamente extensible al modelo de prevención y control de la empresa.

La gran ventaja es que este tipo de entrevistas gozan de gran credibilidad en cuanto a su nivel de confidencialidad. En las empresas que conozco, el contenido de las entrevistas de salida es un secreto inviolable, y ello permite conocer bien la opinión de la persona entrevistada si el entrevistador no se limita a leer el cuestionario, sino a mantener un diálogo distendido.

En algunos casos el entrevistado se explaya a gusto, como si esa fuese una ocasión para desahogarse por todas las veces que se ha mordido la lengua y ha reprimido sus críticas a situaciones en las que no se veía capaz de cambiar nada.

En otras ocasiones la entrevista puede llegar a convertirse en la denuncia de un incumplimiento continuado que podrá ser tratada como tal protegiendo la identidad de la fuente. En estos casos se deberá actuar con cautela para distinguir y aislar las situaciones de desagravio o venganza personal, así como las denuncias falsas. Esa ya será una labor del canal ético.

Compliance y RRHH pueden colaborar en el diseño del contenido de la entrevista de salida para que se convierta en una oportunidad para conseguir identificar:

  1. Áreas de mejora del modelo de prevención i control.
  2. Riesgos desconocidos o mal evaluados.
  3. Controles mal aplicados.
  4. Situaciones de incumplimiento.
  5. Instrucciones contradictorias.
  6. Instrucciones que comportan la anulación de ciertos controles.
  7. Situaciones de tolerancia ante incumplimientos continuados.

La información obtenida por RRHH puede ser comunicada a Compliance cuando se cuente con el consentimiento del informado o cuando se refiera a cuestiones genéricas de la empresa cuyo origen no pueda ser atribuido a la persona entrevistada.

Compliance también puede tener la opción de entrevistarse con las personas que causen baja en la empresa y obtener esta información directamente, en las mismas condiciones de confidencialidad y diálogo distendido, evitando el formato de interrogatorio y teniendo en cuenta que la persona entrevistada puede pensar que no tiene nada que perder, pero también que no tiene nada que ganar.

 

Desayuno de trabajo en Madrid sobre el Reglamento UE de protección de datos

desayunomadridEl próximo miércoles, 21 de septiembre, tendrá lugar el desayuno de trabajo organizado por Thomson Reuters Aranzadi en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, en el que haré un resumen de las novedades del nuevo Reglamento UE de Protección de Datos y explicaré cómo afecta a las empresas.

Puedes acceder a la invitación haciendo clic en este enlace:

http://www.aranzadi.es/sites/aranzadi.es/files/creatividad/Marketing/Invitaciones/email_invitacion_Protecion_datos_0.html

 

Una alternativa a la dimisión de Compliance Officer

En las Jornadas de Compliance de Barcelona del pasado mes de junio, organizadas por Thomson Reuters Aranzadi y Cumplen, di una ponencia sobre la figura del Compliance Officer, sus derechos, sus deberes y su responsabilidad. Fue mi primera conferencia después de un accidente de tráfico que ocasionó la fractura múltiple de mi mandíbula y una buena temporada de dieta líquida y sin poder hablar, por lo que me alegro mucho de haber podido superar mis dificultades para vocalizar, a pesar de la letra ese, que todavía se resiste.

Al hablar de la responsabilidad del Compliance Officer expliqué las opciones que este cargo tiene ante el descubrimiento de un delito continuado tolerado por la alta dirección de la empresa y de las estrategias a seguir ante una mala práctica sectorial apoyada por los directivos de la empresa, tal como previamente había descrito en una infografía y en un vídeo publicados en mi blog.

Estas opciones se concretaban en la negociación de alternativas con los directivos afectados, la comunicación al Consejo de Administración o la comunicación a los accionistas, y finalizaban en la denuncia externa, con el consiguiente riesgo de despido o la dimisión del Compliance Officer, con la correspondiente pérdida de la indemnización.

Al final de la jornada estuve hablando con Emilio del Bas, abogado laboralista, que me comentó que existía otra alternativa a la dimisión que permitía salir de la empresa incumplidora sin perder la indemnización que correspondería en el caso de un despido improcedente.

Días después me envió la argumentación jurídica que Emilio del Bas consideraba aplicable a los supuestos de impedimento grave para el desarrollo de las funciones encomendadas al Compliance Officer interno por parte de la empresa. Esta argumentación, que desde aquí le agradezco, sustentaba una alternativa más ventajosa que la dimisión voluntaria, consistente en solicitar la extinción del contrato laboral por parte del Compliance Officer.

El fundamento jurídico de la tesis de Emilio del Bas se encuentra recogido en el artículo 50.1.c del Estatuto de los Trabajadores, que establece como causa justa para que el trabajador pueda solicitar la extinción del contrato, cualquier otro incumplimiento grave de sus obligaciones por parte de la empresa, distinto a los ya previstos en dicho artículo.

Este artículo debe ponerse en relación con los artículos 4.2.a y 5.a del Estatuto de los trabajadores.

El primero establece el derecho a la ocupación efectiva de los trabajadores y el segundo el deber laboral básico del trabajador de cumplir con las obligaciones concretas de su puesto de trabajo, de conformidad a las reglas de la buena fe y diligencia.

De la conjunción de estos dos últimos preceptos a juicio de Emilio del Bas resultan inequívocos, tanto el derecho del trabajador a la ocupación efectiva, entendida ésta como desarrollo en toda su extensión de su profesión de Compliance Officer, como su deber de hacerlo conforme a las reglas de la buena fe y diligencia, es decir, sin limitaciones a su alcance.

En consecuencia, de darse por parte de la empresa el supuesto de impedir o limitar de modo grave las funciones propias e inherentes al Compliance Officer estaríamos en el supuesto de grave incumplimiento empresarial del art. 50.1.c del Estatuto de los Trabajadores, que le habilitaría para instar la extinción de su contrato de trabajo por imposibilidad material de llevar a cabo el objeto del mismo, pero a diferencia de en el caso de la dimisión voluntaria, con las siguientes coberturas:

  1. Indemnización idéntica a la establecida para los supuestos de despido improcedente, y
  2. Acceso a las prestaciones económicas por desempleo.

La extinción del contrato laboral a instancias del trabajador supone una alternativa reconocida de forma reiterada por el Tribunal Supremo. En el caso del Compliance Officer el incumplimiento grave de la empresa consistiría en impedir al Compliance Officer la realización de sus funciones de prevención y control, imposibilitando la aplicación del modelo de compliance de la empresa, la supervisión de su cumplimiento y la sanción de sus incumplimientos, de acuerdo con los requisitos establecidos en el artículo 31 bis del Código Penal para la exención de la responsabilidad penal de la empresa.

Adicionalmente, el impedimento y la limitación de las funciones del Compliance Officer tendrían el efecto perverso de consolidar el delito continuado denunciado como práctica habitual de la empresa.

La nueva figura del DPO (Data Protection Officer): Oportunidad profesional para los abogados

Jesús Martinell
Abogado Ribas y Asociados.

El pasado 4 de mayo se publicó en el Diario Oficial Unión Europea, el esperado Reglamento 2016/679 relativo a la protección de las personas físicas en lo que se refiere al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de esos datos. Este nuevo Reglamento deroga la Directiva 95/46/CE aplicable en todos los Estados Miembros a partir del 25 de mayo  de 2018.

A pesar de que el Reglamento será aplicable a partir de mayo de 2018, las empresas deben, de manera progresiva, empezar a implementar determinadas medidas. En este sentido la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ya se ha pronunciado. Una de ellas es la obligatoriedad (si interpretamos el sentido literal del texto al decir “deberán”) de que el responsable y encargado del tratamiento en la empresa designe al DPO siempre que: (i) el tratamiento lo lleve a cabo una autoridad u organismo público, (ii) que la empresa haga tratamientos que por su naturaleza, alcance y/o fines requieran de una observación habitual y sistemática de interesados a gran escala o (iii) que se lleve a cabo tratamientos a gran escala de categorías especiales de datos y de datos relativos a condenas e infracciones penales.

El nuevo Reglamento afecta, principalmente, a los responsables y encargados del tratamiento ya que deberán adaptar la nueva normativa al tratamiento de datos que lleven a cabo en la empresa. De algún modo, los responsables y encargados deberán hacer un esfuerzo considerable para, paulatinamente, ir adaptando todos los tratamientos de datos existentes en la empresa, así como los futuros, a las exigencias de la nueva normativa.

Asimismo, los interesados o titulares de derechos, con el nuevo Reglamento, disponen de un abanico más amplio de Derechos (p.e. derecho a la portabilidad, derecho al olvido o supresión, derecho a la limitación de los datos, derecho a presentar una denuncia ante la Autoridad de Control etc.).

En el caso de los abogados, es una oportunidad para especializarse en una nueva figura que nos introduce el Reglamento: el Data Protection Officer (DPO). Todas las novedades, que iremos tratando a lo largo de estos meses a través de diferentes artículos, ofrecen la oportunidad perfecta para el abogado que tenga interés en la empresa, y más concretamente,  en la implantación de modelos dónde, el cumplimiento normativo, el principio de responsabilidad y la prevención tengan un papel predominante en detenimiento de un modelo estrictamente sancionador y más reactivo que proactivo.

La nueva figura del DPO comparte sinergias con el Compliance Officer. Ya que, a ambos, se les exige la necesidad de acreditar el cumplimiento a través de las políticas y medidas que se adopten. El legislador europeo sigue apostando por modelos en los que la empresa lleve la iniciativa. Modelos de “Privacy by design” y “by default” en el que será fundamental que cualquier decisión que se lleve a cabo por el DPO y/o cualquier otra figura con responsabilidad en la empresa, estén razonadas o argumentadas y debidamente acreditadas.

Asimismo, debemos tener en cuenta que el perfil de DPO debe tener un talante proactivo en sus funciones. El legislador, huye, cada vez más, de posturas o criterios más pasivos en cuanto que debíamos esperar a que nos vinieran a mirar cómo teníamos la casa. Con el cambio de criterio, debe ser la empresa misma quién tome la iniciativa y, en consecuencia, será crucial el perfil de DPO que escoja.

El DPO deberá tener unas skills comunicativas sólidas ya que, dentro de sus funciones, tendrá que mantener una comunicación fluida y constante con los múltiples interlocutores que aparecen en el nuevo Reglamento. En primer lugar, los responsables y encargados del tratamiento de la empresa, las Autoridades de Control (ante p.e. una consulta previa, violación de seguridad de los datos o una evaluación de impacto.

Por otro lado, si en la empresa en la que estamos es internacional y dispone de filiales por Europa, será importante que la figura que escojamos tenga habilidades para comunicarse en inglés u otros idiomas así como también, una visión amplia y clara sobre los diferentes tratamientos que contengan datos personales que puedan tratarse en tales países y que, en España, quizás no abunden tanto.

Por otro lado, en un contexto global, el DPO deberá ser consciente de que los datos van circulando de un país a otro constantemente. Ello le exige un conocimiento exhaustivo de la normativa europea y local para así poder interaccionar con las múltiples normativas. Así pues deberá ser capaz de saber compaginar nuevos acuerdos, como p.e., el Privacy Shield (que sustituye al antiguo Safe Harbor entre USA y Europa) con el Reglamento Europeo de Protección de Datos y la propia normativa local.

En el seno de un grupo de empresas podrá designarse un único DPO siempre que sea fácilmente accesible desde cada filial y, en el caso de las autoridades u organismos públicos, también podrán designarse un DPO para más de una teniendo en cuenta la estructura y tamaño de la misma.

El nuevo DPO tiene un protagonismo destacable en el futuro de la Protección de Datos siendo una oportunidad para aquellos que les interesa ésta área del Derecho. La empresa, para la designación del mismo, podrá optar por alguien de la cantera o buscar un perfil externo. De todos modos, ambos perfiles, deberán ser designados atendiendo a sus cualidades profesionales, concretamente, sus conocimientos en Derecho y en la práctica de la materia de protección de datos. Asimismo, el perfil escogido, también deberá tener capacidad para desarrollar las funciones y habilidades comentadas anteriormente. Cabe recordar que la empresa deberá respetar al DPO para que desarrolle su cargo con absoluta independencia y con obligación de secreto y confidencialidad.

No siempre, como abogados, se nos presenta una oportunidad como esta para reenfocar o potenciar nuestra carrera profesional. Para el que quiera empezar en este campo, o para el que quiera seguir formándose en el mismo, puede especializarse en la materia a través de un curso de DPO y con ello optar al puesto de DPO en cualquier empresa que solicite el cargo.

En el nuevo curso de DPO de Aranzadi hemos hecho un gran esfuerzo para describir la metodología y las acciones que un DPO debe realizar en el seno de una empresa o como DPO externo. Puedes ver el programa en este enlace:

http://www.tienda.aranzadi.es/productos/formaciones/curso-data-protection-officer/8748/4294967105

 

Nuevo curso de DPO – Data Privacy Officer

Ya está disponible en http://www.tienda.aranzadi.es/productos/formaciones/curso-data-proteccion-officer/8748/4294967105 la posibilidad de reservar plaza en el nuevo curso de DPO (Delegado de Protección Datos) ofrecido por Thomson Reuters Aranzadi con nuestra colaboración.

Clase magistral – Compliance y tecnología

En esta conferencia, que tendrá lugar en ESADE (Campus Pedralbes Barcelona) el próximo miércoles 6 de julio a las 19:00 abordaré las siguiente cuestiones:

  1. Cómo intervienen las TIC en la prevención y la detección de los delitos
  2. Cómo intervienen las TIC en la comisión de los delitos
  3. Cómo pueden las TIC ayudar en la gestión del cumplimiento normativo

Agenda del evento:

19.00. Sesión informativa del Máster en Derecho de las TIC, Redes Sociales y Propiedad Intelectual

19.30. Master Class de Compliance y Tecnología

20.30. Coloquio

Información e inscripciones:

http://www.esade.edu/masters-derecho/esp/admisiones/eventos#
http://itemsweb.esade.edu/webbs/imagenes/mail-MD/MD-TEFI-evento-jul16.html?imp=Apertura

 

Brexit y compliance: acciones a realizar

El año 1999 estuvo marcado por miles de revisiones de contratos con los proveedores críticos de nuestros clientes con el fin de valorar el nivel de impacto y el grado de respuesta que se podía exigir en el caso de que se materializasen los riesgos derivados del llamado efecto 2000.

En función de la probabilidad y el impacto de este riesgo, ayudamos a las empresas a diseñar un protocolo de toma de decisiones que contemplase un plan B y unas medidas de aseguramiento de la continuidad del negocio, con el consiguiente paso del modo digital al modo analógico en los procesos críticos que tenían mucha dependencia de la tecnología.

Después siguieron otros planes B, exigidos en algunos casos por los inversores internacionales: crisis económica, fluctuaciones del rublo, virus del ébola, independencia de Catalunya, triunfo de Podemos, Brexit, proliferación de iniciativas similares al Brexit, crisis del Euro, desintegración de la UE… Tras analizar las oportunidades y las amenazas asociadas a cada fenómeno, el objetivo de las empresas era evidentemente evitar que la ausencia de un plan B y de un protocolo de toma de decisiones apropiado convirtiese un hecho predecible y medible en un cisne negro.

El del Brexit puede haberse convertido en un suceso inesperado para algunas empresas. De hecho las bolsas europeas daban ayer por descontado que el Reino Unido continuaría en la UE y en cambio hoy están cayendo, en algunos casos por encima del 11%. Pero lo normal es que se hayan valorado las amenazas y las oportunidades que el Brexit supone para una empresa española.

Entre las posibles acciones a realizar ante el triunfo del Brexit, y con un horizonte temporal de dos años muy parecido al del Reglamento UE de protección de datos, destacan las siguientes:

1. Elaboración de un mapa de relaciones con empresas e instituciones del Reino Unido
2. Análisis de oportunidades y amenazas en todos los frentes
3. Con especial atención a los sectores más afectados: turístico e inmobiliario
4. Actualización del mapa de riesgos de la empresa
5. Análisis del impacto en los contratos con empresas inglesas
6. Identificación de flujos comerciales y fuentes de suministro en el Reino Unido
7. Búsqueda de fuentes alternativas de suministro
8. Negociación de acciones a realizar con proveedores y clientes ingleses
9. Negociación de la estrategia a seguir durante el periodo transitorio de dos años
10. Evaluación del impacto en empresas con cash pooling
11. Valoración de las consecuencias de la desaparición de la uniformidad normativa en la UE
12. Análisis del modelo noruego para realizar una previsión en materia regulatoria
13. Valoración del impacto en las transferencias de datos y redefinición de la estrategia en esta materia
14. Valoración del impacto en la circulación de empleados de la empresa
15. Valoración del impacto en la venta de productos y servicios de la empresa
16. Evaluación del impacto económico de eventuales aranceles o medidas de efecto equivalente
17. Análisis de los riesgos asociados a la fluctuación de la libra esterlina
18. Identificación de las filiales, participadas, trabajadores, activos y recursos de empresas españolas en el Reino Unido
19. Redefinición del alcance del control de las filiales de empresas españolas en Reino Unido
20. Actualización del plan de continuidad de negocio de la empresa en determinados sectores

Tras esta aproximación de urgencia nos ponemos a trabajar para dar la dimensión adecuada a la gestión de este proyecto.

Cuidados paliativos

Este artículo contiene opiniones personales sobre los cuidados paliativos hospitalarios. El objetivo es valorar los últimos días de una persona desde el punto de vista del paciente terminal y de sus últimas voluntades en relación al dolor y a una muerte digna. En ningún caso supone una crítica de los profesionales que realizan la admirable función de acompañamiento del enfermo terminal ni una valoración jurídica de las decisiones adoptadas para evitar la prolongación de una vida con dolor y su sustitución por una muerte indolora. Aunque es un artículo lleno de tristeza, influido por la muerte reciente de un familiar muy cercano, es posible que sirva de ayuda para reflexionar sobre cómo queremos gestionar los últimos días de nuestra vida o de la de nuestros seres queridos.

En los antiguos mitos griegos el reino de Hades era la morada de los muertos a la que iban todos los mortales al final de sus días. La palabra Hades se asocia generalmente al inframundo en el que los muertos entraban cruzando el río Aqueronte, transportados por el barquero Caronte, que cobraba por el pasaje un óbolo, pequeña moneda que ponían en la boca del difunto sus piadosos familiares. Además de Aqueronte, el río de la aflicción, el reino de Hades tenía otros ríos como el Cocito, el Flegetonte, el Estigia y el Lete, que representaban respectivamente las lamentaciones, el fuego, el odio y el olvido.

En la vida real la función del barquero Aqueronte la realiza, para una gran parte de la población, la Seguridad Social. Y la moneda que cobra es lo que pueda quedar a esas alturas de la cotización de toda una vida. Cuando esa vida se agota y lo único que queda es el dolor de la enfermedad, la medicina se centra en los cuidados paliativos y en conseguir una muerte indolora.

En la sanidad catalana, la unidades de cuidados paliativos o de atención sociosanitaria reciben el nombre de PADES (Programa de Atención Domiciliaria y Equipos de Soporte). En una primera fase de insensibilidad, cuando entras en el ala de PADES de un hospital es fácil que la similitud del nombre de la unidad te lleve a pensar que entras en el reino de Hades, la morada de los muertos. También es fácil que esa insensibilidad inicial te haga crear una asociación mental con el corredor de la muerte de algunas cárceles norteamericanas. Es cierto que la muerte está presente a cualquier hora, pero tras varios días en el hospital compruebas que en un lugar tan triste hay espacio para la ternura, la comprensión y el cuidado inmediato y amable. Además, casualmente o no, en algunos hospitales estas unidades están en la misma planta que las de maternidad, juntando las puertas de entrada y salida de este mundo y haciendo que se crucen las miradas de ilusión con las de abatimiento.

En el caso de PADES los enfermos terminales también tienen cinco ríos para cruzar: el río del dolor y la aflicción que causa la enfermedad y la cercanía de la muerte, el río del fuego en el que se queman todas las esperanzas, el río de las lamentaciones, el arrepentimiento y los gemidos callados o estridentes, el río del odio a la enfermedad y la no aceptación del final de la vida, y lamentablemente el río del olvido en el caso de los que mueren en soledad, sin ningún apoyo o acompañamiento familiar.

En los profesionales que trabajan en estas unidades se aprecian varios perfiles. El distante, curtido por la impotencia ante la muerte, que evita cualquier tipo de afecto hacia una persona que va a desaparecer en pocos días, para evitar un previsible daño emocional tras su ausencia. El agrio o malhumorado, que une a su malestar por los recortes presupuestarios y la escasez de recursos, el convencimiento de que cualquier esfuerzo es inútil. El más cercano, que te informa de lo que está pasando y de lo que va a pasar, que te acompaña en el sufrimiento y atiende encantado tus peticiones, creando un vínculo emocional que agradece tanto el familiar como el paciente, para el que cualquier detalle tiene una gran importancia. Este perfil es afortunadamente el más habitual.

Entiendo que los profesionales dedicados a esta encomiable labor responden a una llamada vocacional, tienen formación y están preparados para actuar de una forma determinada, y definida en un manual, en cada fase de la evolución de la enfermedad terminal. Es responsabilidad del centro establecer una rotación adecuada de los profesionales que evite el agotamiento psicológico inherente al contacto diario con el sufrimiento de los pacientes y de sus familiares.

Entiendo que no existen objetivos de racionalización de la estancia media de un paciente de más de 80 años en la unidad, de manera que no se promueve una optimización de los ratios de ocupación que podrían derivar en una baja temprana de la misma manera que los mismos criterios podrían derivar en una alta temprana en otras unidades.

Me refiero a los pacientes mayores de 80 años porque parece que a esa edad alguien puede imaginar que ya tienen la vida amortizada, y que su cansancio o su menor vitalidad puede coincidir con el interés objetivo de una economía deficitaria de reducir los gastos asociados a las clases pasivas con mayor nivel de “obsolescencia” y por lo tanto, con mayor coste de “mantenimiento”. Si estos criterios existiesen, la evolución de la esperanza de vida obligaría a cambiarlos.

Superar los 80 ya no es sinónimo de vejez inhabilitante. Una persona de esa edad puede mantener perfectamente una actividad física y mental dentro de los parámetros considerados normales. Sin embargo, cuando analizamos el redactado de un testamento vital parece que vaya dirigido a personas más jóvenes. Es normal que a partir de los 80 el paciente deje de ser el que toma las decisiones relativas a su salud y a su tratamiento y se transfiera esa responsabilidad a los familiares.

Confirmo esta suposición con el hecho de que en los casos en que un familiar de esa edad ha entrado en una unidad de cuidados paliativos no se le ha preguntado si tenía un testamento vital ni se ha intentado averiguar cuál era su posición en relación al dolor y a su mitigación.

Me refiero de forma específica al dolor, porque creo que se ha convertido en el eje del protocolo de toma de decisiones en relación a la vida o la muerte de un paciente. Normalmente un modelo de testamento vital contiene la voluntad del paciente de que se suministren los fármacos necesarios para paliar el dolor causado por la enfermedad, aunque estos fármacos puedan acortar su vida. En ausencia de testamento vital los familiares aceptan el suministro de calmantes ante la aparición del dolor.

Pero la relación de una persona con el dolor no puede considerarse universal. Cada paciente tiene un umbral distinto de dolor y la opinión o la relación del paciente con el dolor puede ser también diferente en cada caso. Es posible que un enfermo desee valorar cada día el balance entre los episodios de dolor y el resto del día y decidir si desea mantener la consciencia a pesar del sufrimiento, cuando éste no es constante. Es posible que un paciente considere que el dolor es el precio que tiene que pagar por estar vivo un día más y que prefiera una vida con dolor que una muerte indolora. Estas cuestiones no acostumbran a ser planteadas a una persona de más de 80 años.

Los cuidados paliativos no son curativos, sólo buscan reducir el sufrimiento del paciente. Por ello pueden llegar a generar un círculo vicioso:

1. El paciente se queja de dolor
2. Se le suministra un calmante
3. Si el dolor no cesa se suministra un calmante más eficaz
4. Los fármacos suministrados generan estreñimiento
5. Ello añade dolores abdominales al cuadro de sufrimiento
6. Por ello se aumenta la dosis
7. El suministro de fármacos hace que el paciente pierda el apetito
8. El suministro continuado genera un estado de inconsciencia
9. Ello impide al paciente la ingesta de alimentos y líquidos
10. El paciente muere deshidratado antes de lo que correspondería por los efectos de la enfermedad

En un mundo ideal la función de compliance de un hospital debería ayudar a diseñar un protocolo de actuación que asegurase los derechos del paciente a cualquier edad y que tuviese en cuenta la singularidad de cada paciente y el justo equilibrio entre dolor y medicación.

En este protocolo debería respetarse la voluntad de los pacientes que se aferran a la vida, que agradecen que su cama esté cerca de una ventana porque la luz exterior marca la llegada de un nuevo día. Un paciente que a pesar del dolor agradece cada día que pasa vivo merece tener un protocolo que respete su voluntad. El calor humano de los familiares y del personal sanitario puede ser un aliciente para seguir viviendo. El mismo respeto merece el paciente que tira la toalla que el que prolonga su agonía. Una enfermera nos dijo que los enfermos que agonizan mucho tiempo están haciendo cola para entrar en el cielo, ya que allí también hay recortes y no dan abasto para darles ocupación. Pero después reconoció que es simplemente la fuerza de la vida. El impulso vital que hace que el corazón siga latiendo en un cuerpo desahuciado.

Si el paciente está consciente, debería ser él el que valore si los episodios de tranquilidad compensan los de dolor. De la misma manera que existen escalas de valoración del dolor, el paciente consciente debería disponer de una escala de valoración de la jornada para decidir si apuesta por un nuevo día sin aumentar la dosis de los fármacos orientados a paliar el dolor. El paso a un tratamiento más intenso o continuado debería ser objeto de un consentimiento informado. Entiendo que ya se hace así, pero yo no lo he visto.

En un mundo ideal el protocolo también debería marcar claramente las fases de evolución de la enfermedad y del tratamiento paliativo del dolor para conseguir la máxima sincronización entre ambas, de manera que la mayor eficacia de los cuidados paliativos no deriven en una eutanasia involuntaria. Tanto el paciente consciente como sus familiares deberían ser informados de cada fase y de sus posibles efectos.

Hoy en día, la eficacia de los fármacos en los cuidados paliativos es tal que en los funerales debería sustituirse la habitual frase “Ha dejado de sufrir” por la de “Hemos dejado de sufrir” ya que cada vez es más habitual ver el dolor del paciente desde nuestros ojos y no desde los suyos. Tal vez valga la pena incluir en nuestros propios protocolos internos el aseguramiento de que los cuidados paliativos sean para el enfermo y no para nosotros.

Independientemente de mis reflexiones en el campo teórico, quiero manifestar mi más profunda admiración y agradecimiento a los profesionales que cada día trabajan en las unidades de cuidados paliativos.