Plan de simplificación normativa de la UE

Voy a dejarme llevar durante unos minutos por el catastrofismo que invade temporalmente Europa tras la victoria de Trump.

Le he pedido a una aplicación de IA generativa que describa en una única imagen el futuro que le espera a Europa si seguimos generando Reglamentos y Directivas que regulen con todo detalle cualquier amenaza que el legislador identifique para los derechos humanos, mientras otros países con menor incontinencia regulatoria nos dejan muy atrás. El resultado es la imagen que ilustra este artículo y que describe un escenario postapocalíptico.

¿Es posible conseguir los objetivos clave de la UE con menos regulación?

La respuesta tiene que ser sí.

Es posible y necesario un plan de simplificación normativa en Europa.

No hace falta leer hasta el final el informe Draghi para reconocer la necesidad de introducir cambios en la UE en esta materia:

1. Eficiencia regulatoria.

2. Simplificación de los procesos burocráticos.

3. Agilización del proceso de toma de decisiones.

Hipocresía e incoherencia europea

Reconociendo abiertamente estos defectos, una de las cosas que hay que erradicar es la hipocresía europea.

Lo decía en un artículo que publiqué en 2015 en expansion.com y en mi blog.

En ese momento me refería a las siguientes presuntas evidencias de hipocresía:

1. Anular el Safe Harbor por actuaciones sin tutela judicial de las agencias de inteligencia norteamericanas que las agencias europeas también realizan, aunque sin la honestidad de informar de ello en sus informes de transparencia.

2. La proximidad entre las medidas de control y de limitación de los derechos fundamentales entre los dos continentes cuando se producen ataques terroristas y surge el miedo.

3. La falsa creencia de que los datos son un elemento estático que respeta las fronteras y que lleva a controlar las transferencias de datos con el mismo éxito que si intentásemos controlar las moléculas de H2O que las corrientes marinas arrastran a través del Océano Atlántico desde las aguas territoriales europeas a las aguas territoriales norteamericanas.

4. La inutilidad, en conclusión, de cualquier norma o acuerdo que intente regular los flujos de datos, teniendo en cuenta que la propia Administración Pública tiene dificultades para impedir que sus datos viajen por routers más rápidos aunque estén ubicados en terceros países. De la misma manera que no pueden regular el comportamiento de las corrientes marinas.

Hipocresía e incoherencia en la Europa actual

En la Europa actual, podríamos añadir más puntos a la lista de evidencias de la hipocresía o incoherencia europea:

1. La Directiva de diligencia debida, que pretende controlar la protección de los derechos humanos en la cadena de suministro, cuando en los procedimientos administrativos europeos se vulnera de forma reiterada la el derecho a la presunción de inocencia y el principio de culpabilidad. Me remito al esfuerzo que debe realizar una empresa española para acreditar su voluntad de cumplimiento ante la AEAT o la AEPD, cuando la carga de la prueba corresponde a la Administración Pública.

2. La obligación de las empresas de vigilar la corrupción fuera de las fronteras europeas, frente a los casos de corrupción que  se suceden en el viejo continente. Pensemos que el hecho de aparecer mejor en el índice de percepción de la corrupción no significa que realmente estemos bien, ya que el índice habla de percepción y no de corrupción real.

3. La Directiva NIS2 frente al espionaje gubernamental que sigue existiendo en Europa, con y sin control judicial, así como la insuficiente seguridad de los datos de los ciudadanos, especialmente los de salud.

4. El Reglamento de IA, que intenta regular con poca pericia algo que tan transversal como la inteligencia artificial, que está invadiendo todas las áreas del conocimiento humano y de nuestra vida cotidiana.

Conclusiones

La conclusión de este breve análisis maximalista no es la recomendación de que dejemos de regular, sino que simplifiquemos la regulación y la burocracia. No hay que regular más sino regular mejor. Las evidencias de hipocresía mostradas nos llevan a pensar que tal vez los excesos de regulación provengan de un sentimiento de culpa o del famoso: «Piensa el ladrón que todos son de su condición».

Hasta aquí la dosis de catastrofismo, a partir de ahora toca trabajar y construir una Europa más fuerte y más liberada de trabas regulatorias.

ANEXO

Otras posibles evidencias de incoherencia europea que podríamos analizar:

1. La retórica de la protección de datos frente al uso masivo de tecnologías invasivas: Mientras la UE promueve un enfoque estricto en materia de protección de datos, muchos gobiernos europeos siguen implantado tecnologías de vigilancia masiva, como cámaras de videovigilancia y programas de seguimiento digital, sin la suficiente supervisión ni transparencia.

2. El enfoque proteccionista en las normas de competencia: La UE se enorgullece de ser una defensora de la libre competencia, pero al mismo tiempo protege de manera desigual a empresas estatales y sectores estratégicos, limitando la entrada de competidores extranjeros, reflejando un doble rasero entre la apertura al libre mercado y el proteccionismo interno.

3. La estrategia en materia de sostenibilidad y el medioambiente frente al comportamiento real: Europa lidera los discursos sobre la necesidad de combatir el cambio climático y exige una conformidad estricta a las empresas con normas ambientales, pero los propios Estados miembros continúan financiando proyectos de combustibles fósiles y explotando fuentes de energía no renovables.

4. La promoción de derechos laborales en el exterior frente a la situación laboral interna: Se enfatiza la importancia de la protección de los derechos laborales en terceros países, mientras que dentro de la UE, persisten prácticas laborales precarias, contratos temporales prolongados y desigualdades significativas en ciertos sectores.

5. El ideal de solidaridad en política migratoria frente a la realidad: Aunque la UE defiende una política de derechos humanos y solidaridad con los refugiados, en la práctica, la respuesta a las crisis migratorias ha evidenciado políticas inconsistentes y la falta de un enfoque verdaderamente unificado para gestionar el asilo y la inmigración.

6. La regulación sobre la desinformación y libertad de expresión: Se promueven normas para luchar contra la desinformación en las RRSS en nombre de la protección de la democracia, mientras que algunas políticas y prácticas de ciertos Estados miembros pueden ser restrictivas de la libertad de expresión y los derechos digitales. Todo ello sin entrar en el fantástico mundo de las redes sociales en el que el sueño utópico de la ósmosis cultural ha quedado sustituido por la polarización ideológica y la manipulación de la opinión.