El supermercado online de El Corte Inglés en 1987 y ahora

En 1987 instalé mi primer modem en el PC y realicé mi primera compra online. Fue en el supermercado de El Corte Inglés.

Aunque los comandos eran muy rudimentarios, ya que el protocolo emulaba el del famoso Minitel francés, y la pantalla era de fósforo verde, hubo una cosa que me sorprendió: al lado de cada marca de vino había un número que indicaba las botellas que quedaban de esa cosecha.

Estamos hablando de hace 33 años.

Esta función no existe, o no he sabido encontrarla en la versión actual del supermercado. Todo lo contrario.

Durante las últimas semanas he hecho tres pedidos de quinoa hervida de la marca Gerblé. En los dos primeros, me ha llamado una persona muy amable, dos días después de realizar el pedido, diciendo que el número de unidades que podían suministrar era inferior al del pedido aceptado por ellos. En el tercer pedido también recibí una llamada. Esta vez para informarme que el producto estaba agotado y que probase de nuevo a hacer otro pedido al cabo de unos días. En resumen: tres pedidos, tres incidencias.

Cabe decir que solicité al SAC de Gerblé información sobre otros puntos de venta y todavía no he recibido respuesta.

No escribo este artículo para criticar a El Corte Inglés, ya que seguiré comprando en estos grandes almacenes como lo ha hecho prácticamente toda mi generación. Simplemente quiero mostrar mi extrañeza por cosas que suceden en los años de la logística inteligente, del control de existencias inteligente, de la transformación digital… y hace 33 años no sucedían.

El reto ahora es seducir a las nuevas generaciones. A las que compran en Amazon. Y a este paso, mal vamos.

Yo mismo debo confesar que acudí a El Corte Inglés porque el producto que buscaba no lo encontré en Amazon y que si supiese que está en Amazon lo compraría allí, porque ahora mismo su gestión de stocks me da más confianza. Es una compra cargada de remordimiento porque estamos destruyendo el comercio local, pero quiero pensar que hay cosas que nunca dejaremos de comprar en las tiendas especializadas.

Es evidente que tendremos que esforzarnos todos mucho si queremos romper esta dinámica de trasladar los hábitos de compra hacia Amazon.