¿Por qué se declaran tan pocas transferencias internacionales de datos?

En la jornada sobre cloud computing que la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) organizó en enero de 2012 se llegó a la conclusión de que la computación en la nube había generado un cambio de paradigma en las subcontrataciones y en las transferencias internacionales de datos.

Este cambio de paradigma fue analizado posteriormente en este blog para comprobar cómo estaba actuando la oferta y la demanda en materia de subcontrataciones y transferencias internacionales.

En esta ocasión me gustaría analizar si este cambio de paradigma se ha manifestado en la tipología de las transferencias internacionales que fueron autorizadas por el Director de la AEPD durante 2012 y si la globalización y el abaratamiento de los servicios de hosting, unido a la aparición de nuevas categorías de servicios, está provocando una menor identificación de los supuestos en los que se produce una transferencia internacional de datos.

En relación a la primera cuestión, es fácil comprobar que las transferencias internacionales de datos autorizadas por el Director de la AEPD en 2012 se distribuyen en dos grandes tipologías:

– 122 transferencias internacionales realizadas en el marco de un contrato de prestación de servicios de encargado de tratamiento (call center, gestión de aplicaciones, gestión de bases de datos).

– 53 transferencias internacionales relativas a la gestión centralizada de datos de RRHH o de clientes en la sede central de una empresa multinacional.

En ninguna de ellas se identificó como destinatario de la transferencia internacional a alguno de los grandes proveedores que ofrecen servicios de hosting como prestación principal, es decir, como prestación no complementaria a los servicios de call center o gestión de bases de datos.

Tampoco se identificó como destinatario de la transferencia internacional a alguno de los grandes proveedores de cloud computing, en su modalidad de nube pública, ni a las principales redes sociales.

De este análisis rápido, basado exclusivamente en las transferencias internacionales autorizadas por el Director de la AEPD en 2012, extraigo las siguientes conclusiones:

  1. Sigue pareciéndome bajo el número de empresas que identifican y declaran como transferencia internacional los servicios contratados a proveedores que tratan datos en países con un nivel de protección no equiparable al de la UE. Según la Memoria de la AEPD de 2011, sólo se han autorizado 735 transferencias internacionales en total en 12 años, incluyendo las transferencias a la sede central de multinacionales.
  2. No parece que exista una práctica generalizada de declarar como transferencia internacional los servicios de cloud computing en los que los datos son almacenados en países de protección no equiparable.
  3. Lo mismo sucede con la contratación de servicios de mero hosting de datos.
  4. Lo mismo sucede con el tratamiento de datos realizado por las empresas en las redes sociales.

Estas conclusiones me llevan a plantear si se están dando en el mercado circunstancias que dificultan la identificación de los supuestos en los que se produce una transferencia internacional de datos que exigiría la autorización del Director de la AEPD.

Todo parece indicar que efectivamente se está produciendo una progresiva pérdida de control por parte del responsable del fichero sobre los distintos encargados y subencargados del tratamiento que acceden a sus ficheros. Por otro lado, hay nuevos servicios en los que cuesta más identificar dónde están los datos a lo largo del ciclo de vida de la relación con el proveedor.

Agrupando estas nuevas circunstancias con las que ya pueden considerarse clásicas, podríamos enumerar las principales razones por las que no llegan al Director de la AEPD todas las transferencias internacionales que se están produciendo:

  1. Tratamiento realizado aparentemente en la UE o en país con protección equiparable
  2. Consentimiento del usuario final a través de los términos y condiciones del servicio
  3. Desconocimiento de la obligación por parte del responsable del fichero
  4. Falta de identificación de la transferencia internacional en ciertos servicios
  5. Imposibilidad de controlar la ubicación de los datos en ciertos servicios
  6. Aplicación de técnicas de cifrado, ofuscación y fragmentación de datos
  7. Dificultad para controlar las subcontrataciones en materia de hosting

Además de estas razones, estamos asistiendo a un proceso de transformación de la manera en que vemos la información y su almacenamiento. Como decía Manuel Castells en 2001, la información ya no es un activo a almacenar, sino un flujo a optimizar, y hoy más que nunca cobra sentido esta afirmación.

Por ello, es comprensible que cada vez sea más difícil, y a la vez irrelevante, saber dónde están realmente los datos.

Un pensamiento en “¿Por qué se declaran tan pocas transferencias internacionales de datos?

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