Divulgación de información privilegiada en redes sociales

En abril de 2013 la SEC norteamericana publicó un informe y una nota de prensa con las conclusiones de la investigación realizada en relación con la publicación de hechos relevantes para la cotización en las redes sociales.

La cronología completa es la siguiente:

Agosto de 2008 – La SEC publica una guía clarificando que los sitios web pueden ser una vía efectiva para la publicación de información dirigida a los inversores siempre que éstos hayan sido informados de esta posibilidad y no se produzca una desventaja para los que no conozcan la existencia de este canal de información.

Julio de 2012 – Reed Hastings publica un post en Facebook en el que felicita a su equipo de licencias de contenido por haber conseguido, gracias al inicio de las series House of Cards y Arrested Development, que Netflix haya superado en junio los 1000 millones de horas de visualización en un mes. Este post provocó ese día un incremento del 13% en la cotización de Netflix.

Diciembre de 2012 – Reed Hastings publica un nuevo post en el que informa de la investigación iniciada por la SEC en relación a su artículo de julio y manifiesta que la información llegó a sus 200.000 seguidores, entre los que había periodistas y bloggers, y fue compartida varias veces, por lo que puede decirse que el post no fue dirigido a unos destinatarios concretos sino al público en general.

Abril de 2013 – La SEC publica un informe y una nota de prensa en la que da a conocer las conclusiones de la investigación del post de Reed Hastings de julio de 2012. La SEC considera aplicable a la información publicada en las redes sociales el mismo criterio que el aplicado hasta ese momento a los sitios web de acuerdo con la guía de 2008. Según este criterio, las empresas cotizadas y los iniciados pueden publicar información relevante para la cotización en las redes sociales siempre que, previamente, hayan realizado los pasos suficientes para alertar a los inversores y al mercado sobre los canales que utilizarán para la divulgación de información relevante y no pública.

En España, la CNMV publicó, el pasado 8 de octubre, un comunicado con los criterios y requisitos a tener en cuenta en caso de difusión de información privilegiada a través de las redes sociales.

La CNMV concluye que resulta posible usar las redes sociales para comunicar informaciones privilegiadas (de modo simultáneo, como canal adicional o complementario a la CNMV, en el caso de emisores que tengan valores cotizados en mercados regulados españoles), pero solo si se respetan los siguientes requisitos: 

  1. Que la información difundida sea completa, objetiva y clara, sin que sea preciso recurrir a fuentes adicionales al mensaje original para su completa comprensión. 
  2. Que el mensaje contenga claramente la indicación “Información privilegiada” y quede separado de cualquier comunicación promocional o de marketing. 
  3. Que se identifique claramente al emisor (razón social completa) sobre el que versa la información y al comunicante. 
  4. Que se produzca mediante una red social de amplísima distribución y desde cuentas con seguimiento muy numeroso. 
  5. Que se comunique de modo formal y de forma precisa y no se añada o matice ninguna información en respuestas o conversaciones que sea esencial para la comprensión de la información. 

Si tenemos en cuenta el criterio de la SEC, y el hecho de que muchos inversores no utilizan las redes sociales, cobra especial importancia el requisito previo no incluido en la lista consistente en que la información no se publique en las redes sociales antes que en la CNMV. Es decir, que las redes sociales se utilicen como canal adicional o complementario a la CNMV, pero siempre de modo simultáneo, como indica el comunicado.

También sería recomendable que las empresa cotizadas indicasen en su portal de información al inversor que pueden utilizar simultáneamente la CNMV y las redes sociales como canales para la divulgación de información privilegiada.

El supermercado online de El Corte Inglés en 1987 y ahora

En 1987 instalé mi primer modem en el PC y realicé mi primera compra online. Fue en el supermercado de El Corte Inglés.

Aunque los comandos eran muy rudimentarios, ya que el protocolo emulaba el del famoso Minitel francés, y la pantalla era de fósforo verde, hubo una cosa que me sorprendió: al lado de cada marca de vino había un número que indicaba las botellas que quedaban de esa cosecha.

Estamos hablando de hace 33 años.

Esta función no existe, o no he sabido encontrarla en la versión actual del supermercado. Todo lo contrario.

Durante las últimas semanas he hecho tres pedidos de quinoa hervida de la marca Gerblé. En los dos primeros, me ha llamado una persona muy amable, dos días después de realizar el pedido, diciendo que el número de unidades que podían suministrar era inferior al del pedido aceptado por ellos. En el tercer pedido también recibí una llamada. Esta vez para informarme que el producto estaba agotado y que probase de nuevo a hacer otro pedido al cabo de unos días. En resumen: tres pedidos, tres incidencias.

Cabe decir que solicité al SAC de Gerblé información sobre otros puntos de venta y todavía no he recibido respuesta.

No escribo este artículo para criticar a El Corte Inglés, ya que seguiré comprando en estos grandes almacenes como lo ha hecho prácticamente toda mi generación. Simplemente quiero mostrar mi extrañeza por cosas que suceden en los años de la logística inteligente, del control de existencias inteligente, de la transformación digital… y hace 33 años no sucedían.

El reto ahora es seducir a las nuevas generaciones. A las que compran en Amazon. Y a este paso, mal vamos.

Yo mismo debo confesar que acudí a El Corte Inglés porque el producto que buscaba no lo encontré en Amazon y que si supiese que está en Amazon lo compraría allí, porque ahora mismo su gestión de stocks me da más confianza. Es una compra cargada de remordimiento porque estamos destruyendo el comercio local, pero quiero pensar que hay cosas que nunca dejaremos de comprar en las tiendas especializadas.

Es evidente que tendremos que esforzarnos todos mucho si queremos romper esta dinámica de trasladar los hábitos de compra hacia Amazon.